
Todo comenzó por las aportaciones (fotos, comentarios, testimonios, etc.) que hacíamos algunos foreros de Ciclismo a Fondo. La unión de todo me hizo que planteara toda la temporada con la clara ilusión de acudir al Infierno del Norte. Así pues, los entrenos comenzaron en diciembre con el objetivo de ir acumulando kilómetros. Una vez pasado el compromiso, participantes en el foro tales como Poulidor o Ramón Cicles preguntaban:
- AFlandesen2009 explícanos tu experiencia; lo del tiempo realizado es lo de menos. Lo importante, como tu dices, es salir victorioso del infierno y poder disfrutar de la llegada al velodromo.
- Como te digo, los elementos empezaron a ser favorables el día de la marcha. Una mañana fresquita propiciaba, en mi caso, el uso de manguitos y que los primeros km. fueran ligeros. Salí solo pasadas las 6:10, y en el km. 8 cogí al grupo en el que viajaban tus colegas. Desde luego eran los que armaban más bulla, pero aún así, el ritmo era cómodo. Pasamos por zonas en que el arbolado cubría totalmente el cielo, y temí porque mi GPS perdiera la señal, ya que intentaba sacar el track de toda la marcha. Estas zonas sombrías y húmedas hacían vaticinar lo que nos podíamos encontrar en los primeros tramos de pavés. Nadie se movía del grupo y, cada vez que alguien miraba para atrás, decía: ¡Hala, si vamos más de 200! Hasta la llegada al primer control - Bohain, la sucesión de repechos del 4-5% era continua. En ellos me fui una vez con el "maglia rosa" y, dando continuidad al calentón, cogimos a otro grupo. Recuerdo que en este punto ya habíamos acumulado más de 800 mts. de desnivel. Salimos de Bohain un pequeño grupo que se fue ampliando hasta la entrada al Pavé de Troisvilles. Sin palabras. Entré a 37 km/h, pero tenías que bajar el pistón por la cantidad de gente que estaba cruzada, caída, o sencillamente andando. Y te preguntas: si ya van con la bici en la mano en el primer tramo, ¿qué harán después?. He hecho ciclocross y, por supuesto, practico MTB; así que de algo tiene que valer. El centro de los tramos, con una anchura no más de 20-30 cm. tiraba a muchos a las cunetas. Veías cómo la gente perdía tracción y la bici se les cruzaba de atrás; ¡al suelo! En estas circunstancias hay que tener fe y pasar por los laterales. Más violento, sí; pero garantizabas no tocarte con los que iban por la cresta. Algunos de los primeros tramos de pavé acababan en bajada. ¡Prohibido tocar el freno! Sin tensar, pero no dejes de dar pedales y, sobre todo no obligues a la bici: que ella te lleve. Creo que fue en el pavé de Artrés, en el que hice unos 100 mts. por el ribazo a 1 mt. de altura del pavé hasta que la bici encontró el camino de retorno al empedrado. Como te digo, las bajadas no eran lo más deseable. Pero también había subidas y, entre ellas, la del pavé du Buat. Este tramo arrancaba con una rampa del 8-9% de unos 330mts. Aquí viajaba con un grupo numeroso cuando unos llantazos me alertan de que he pinchado. Mientras reparo rápidamente, un coche de la gendarmeríe hace el tramo de pavés a la contra y con las sirenas en danza. ¡Algún caído grave! - me digo.
No pude hinchar bien y fui realmente acojonado hasta Wallers. En ese control me esperaba mi cuñado provisto con bomba de pie. ¡A por la Tranchée d'Arenberg! ¡Qué subidón! Realmente no me explico cómo más del 70% de los participantes pueden ir por la pista de la dcha. Podréis ver fotos, videos, u os podrán contar lo que quieran, pero Arenberg hay que pasarlo por el pavé. No es comparable a ningún otro tramo. No sabes si es el adoquín quien te lleva de un lado a otro, o es tu cabeza, porque realmente no te acoplas a ningún lado; nada te parece lo suficientemente... ...¿cómodo? A la salida del bosque, me hice una foto emocionado y abrazado a mi hermano, que me esperaba con la bici de montaña a la altura de la famosa tubería.
A partir de aquí, los tramos se fueron secando. Los pasos a nivel te rompen en muchas ocasiones el ritmo, ya que tocaba pararse: no nos vayan a hacer como a Hoste, Van Petegem y Gusev ...es broma.
El traquetreo de la bici terminó por hacer que mi Ciclosport no marcara toda la velocidad que llevaba en los tramos; así que cuando tenía la moral por los suelos y creía que llevaba 212 km. me presento en Cysoing y me avisan de que es el km. 228 ¡Bien!
De todas formas, ya me parecía a mí que sólo un pinchazo iba a ser poco infortunio para un tío que va solo, así que metidos en Camphin en Pevele, una moza de la organización más preocupada en dar cuenta al bocata que se estaba zampando, me ve pasar y no me indica la entrada al Pavé de la Justice. Por ello, otro corredor con maillot bandera belga y yo, nos cascamos 4 km. más pal'cinto. Cuando recrimino a la susodicha con peto amarillo su pasotismo, se encoge de hombros y sigue zampanado.
¡Preocupémonos de la que nos viene encima y deja a esta "Gargantúa", no sea que
se te coma un brazo de postre!
Llegaba el Carrefour de l'Arbre. ¿Sabéis cómo se siente un náufrago en el mar? Debe de ser algo parecido a esto: si en el mar no pataleas o nadas, te hundes; aquí si no arrastras la bici, también te hundes. Tienes la sensación que debes levantar la rueda trasera del hueco entre adoquines hasta la cabeza de estos; así continuamente. El calor comenzaba a pegar bofetadas y el sol estaba de frente.
La entrada a Roubaix no es por donde meten a los profesionales, sino que hicimos una especie de gymkana por un pasadizo debajo de la autovía. Esto me obligó a quitar el plato por primera vez desde el km. 3. Finalmente toda la avenida Alfred Motte te mete bajo el arbolado del pavé Crupelandt. La entrada al velódromo pasando bajo el arco publicitario de Hutchinson termina por ponerte de punta los pocos pelos que no se te han erizado al pasar por encima de los adoquines homenaje a los ganadores de la P-R.
Miro el reloj, objetivo cumplido... Miro el gps, track grabado... Miro mi bici, ningún percance...
Me miro yo, ¡¡¡FELIZ!!!
Arenber: Si esto es el Infierno, no os apiadéis de mi alma y dejadme sucumbir en el pecado de profanarlo. By Fernando Dueñas
No pude hinchar bien y fui realmente acojonado hasta Wallers. En ese control me esperaba mi cuñado provisto con bomba de pie. ¡A por la Tranchée d'Arenberg! ¡Qué subidón! Realmente no me explico cómo más del 70% de los participantes pueden ir por la pista de la dcha. Podréis ver fotos, videos, u os podrán contar lo que quieran, pero Arenberg hay que pasarlo por el pavé. No es comparable a ningún otro tramo. No sabes si es el adoquín quien te lleva de un lado a otro, o es tu cabeza, porque realmente no te acoplas a ningún lado; nada te parece lo suficientemente... ...¿cómodo? A la salida del bosque, me hice una foto emocionado y abrazado a mi hermano, que me esperaba con la bici de montaña a la altura de la famosa tubería.
A partir de aquí, los tramos se fueron secando. Los pasos a nivel te rompen en muchas ocasiones el ritmo, ya que tocaba pararse: no nos vayan a hacer como a Hoste, Van Petegem y Gusev ...es broma.
El traquetreo de la bici terminó por hacer que mi Ciclosport no marcara toda la velocidad que llevaba en los tramos; así que cuando tenía la moral por los suelos y creía que llevaba 212 km. me presento en Cysoing y me avisan de que es el km. 228 ¡Bien!
De todas formas, ya me parecía a mí que sólo un pinchazo iba a ser poco infortunio para un tío que va solo, así que metidos en Camphin en Pevele, una moza de la organización más preocupada en dar cuenta al bocata que se estaba zampando, me ve pasar y no me indica la entrada al Pavé de la Justice. Por ello, otro corredor con maillot bandera belga y yo, nos cascamos 4 km. más pal'cinto. Cuando recrimino a la susodicha con peto amarillo su pasotismo, se encoge de hombros y sigue zampanado.
¡Preocupémonos de la que nos viene encima y deja a esta "Gargantúa", no sea que
Llegaba el Carrefour de l'Arbre. ¿Sabéis cómo se siente un náufrago en el mar? Debe de ser algo parecido a esto: si en el mar no pataleas o nadas, te hundes; aquí si no arrastras la bici, también te hundes. Tienes la sensación que debes levantar la rueda trasera del hueco entre adoquines hasta la cabeza de estos; así continuamente. El calor comenzaba a pegar bofetadas y el sol estaba de frente.
La entrada a Roubaix no es por donde meten a los profesionales, sino que hicimos una especie de gymkana por un pasadizo debajo de la autovía. Esto me obligó a quitar el plato por primera vez desde el km. 3. Finalmente toda la avenida Alfred Motte te mete bajo el arbolado del pavé Crupelandt. La entrada al velódromo pasando bajo el arco publicitario de Hutchinson termina por ponerte de punta los pocos pelos que no se te han erizado al pasar por encima de los adoquines homenaje a los ganadores de la P-R.
Miro el reloj, objetivo cumplido... Miro el gps, track grabado... Miro mi bici, ningún percance...
Me miro yo, ¡¡¡FELIZ!!!
Arenber: Si esto es el Infierno, no os apiadéis de mi alma y dejadme sucumbir en el pecado de profanarlo. By Fernando Dueñas
No hay comentarios:
Publicar un comentario